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Soy Laura la chica de la sonrisa bonita



No, si me hubieras conocido hace un tiempo atrás te aseguro que ahora no estarías frente a esta persona. Recuerdo cuando la gente me decía “que bonita sonrisa tienes” “Oye siempre sonríes de esa manera” “Me encanta tu sonrisa, Laura” estos halagos provocaban que sonriera más, nunca dejaba de hacerlo. A excepción cuando tenía que ser seria o que me enojaba, sí, también me enojaba aunque no lo creas, soy un ser humano con sentimientos y emociones, aunque otros opinaran diferente.

Mamá siempre decía que mi sonrisa enamoraría a cualquiera que la conociera. Durante un tiempo utilicé Brackets, me decían “dientes de lata”, pero aun así seguía compartiendo sonrisas, después de todo nunca sabes quién puede necesitarla, incluso un desconocido. ¡Ah! Mi sonrisa.

Una tarde llegó papá a casa después de un supuesto viaje, ahí fue la primera vez que mi sonrisa se desvaneció de mi rostro, él hablaba con mamá respecto a mí, no entendía gran cosa, incluso me cubría los oídos. Nadie pidió la opinión de Laura, nadie la tomó en cuenta. Mi papá salió casi corriendo y yo tras él llorando a todo pulmón. Sí, también lloro, como lo dije en un inicio también tengo emociones.

Mi papá me alejó de él y siguió su camino, lo único que dijo es que todo estaba bien. Mi madre corrió hacia mí, ese día pude sentir su dolor, ardía como si se estuviera quemando por dentro. Ahí fue mi primera crisis, mi primer duelo un dolor que me rompía los huesos. El enojo me ganó la batalla durante mucho tiempo, como toda adolescente me volví rebelde, hice a mi mamá a un lado y la culpaba por la partida de mi padre, yo también me culpaba aunque no tenía claro porqué.

Mi rendimiento bajó, incluso había ocasiones que ni siquiera me bañaba, esto cada vez preocupaba más a mamá. Ella llamaba a mi padre para resolverlo pero cada vez que lo hacían terminaban discutiendo. Mi padre no me quería y comenzaba a odiarlo con más fuerza. No tenía muchos amigos, sólo algunos con los que a veces iba al bosque a patinar, pero un día no llegué, vi a mi padre a lo lejos levantando a un chiquillo al viento y sonriendo alegremente; por un momento quise ir a hacerle un escándalo y preguntarle ¿Qué significaba yo para él? ¿Por qué demonios me había dejado si también era su hija? Pero me detuve y regresé a casa.

Hacía tanto tiempo que no veía ni sentía mi sonrisa. Estaba enojada con mi papá, con mamá, conmigo, con todos. Con el mundo entero. Después de 3 años que papá se había alejado y que no supimos nada más de él, conocí a alguien, Alberto. Él provocó que apareciera nuevamente mi sonrisa en mi rostro, era el hombre más guapo que no había conocido en mi vida. Sólo había un problema, yo no confiaba en él, temía que cualquier día se iba a alejar y yo sufriría, mi corazón se rompía en mil pedazos de tan sólo imaginarme.

Durante meses estuvimos saliendo, pero mi inseguridad era tanta que no me permitía dar un paso del cual podría arrepentirme luego. Cuando cumplimos un año de salir juntos, él decidió declarárseme, ¡diablos! Estaba tan espantada ¿Pueden creerlo? Automáticamente le dije que NO y me alejé de él corriendo. ¡Por Dios! durante mucho tiempo vi a mamá sufrir por un hombre y encima de ello sufrir también por mí. Me creía la persona más malvada del mundo, él no merecía vivir lo que yo estaba viviendo. Cómo era de esperarse Alberto jamás me volvió a buscar, le dije que no frente a toda la escuela. Mi sonrisa otra vez había desaparecido, y no sólo eso, también era juzgada por toda la maldita universidad, aquellos que no tenían ni una pizca de idea de todo por lo que estaba pasando decidieron condenarme.

Esa tarde regresé a casa, sucia y despeinada, por primera vez en mi vida pelee con alguien. Ella me dijo puta y a mi mamá le dijo bruja dejada, me dolieron más los insultos hacía mi progenitora. Cuando mi madre me vio llegar corrió a abrazarme, Decidí pedirle perdón que durante mucho tiempo me había tragado, el daño que le había causado era casi irremediable. No aguantaba más, estaba desecha e incluso mi voz se apagaba con mi propio llanto.

¿Por qué les cuento todo esto? Porque quiero que sepan que hay fantasmas (problemas que no nos pertenecen, culpas y resentimientos) que a veces cargamos sin saber cuánto nos pesan, cuánto daño nos hacen y aun así nos enamoramos de ellos y les entregamos el control de nuestra vida. Me juzgaba y hacía daño a todo el que se atravesaba en mi camino incluyendome. Un episodio de mi vida me fragmentó, pero no se me fue la vida completa, aunque yo creyera. Hoy todos mis pedazos se unieron de nuevo y estoy dispuesta a conquistarme, hoy sólo deseo conocer un mundo maravilloso, el mío. Soy Laura, la chica de la sonrisa bonita.

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