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Salud Emocional



Al hablar de salud emocional, nos referimos al manejo responsable y consciente de nuestros pensamientos, nuestras emociones y conductas; pudiendo identificarlos, nombrarlos, aceptarlos y controlarlos.

Como resultado de este buen manejo de pensamientos, emociones y conductas, podemos llegar a: sentirnos bien con nosotros mismos, crear vínculos duraderos y estables con los demás, tener una mejor calidad de vida, disfrutar mucho más lo que hacemos y lo que nos gusta, así como el día a día, también se crea la capacidad de identificar lo que nos molesta y las cosas que no deberían preocuparnos tanto.

Ser una persona emocionalmente sana no quiere decir que estemos felices todo el tiempo, sino, que somos personas capaces de identificar nuestras emociones, y que también podemos trabajar sobre ellas, ya sean emociones positivas o negativas. Es importante tener presente que, aunque tengamos la capacidad de lidiar con ellas, también podemos llegar a sentirnos enojados, tristes y/o estresados, ya que experimentar cualquiera de estas emociones es totalmente normal y es parte del ser humano.

Estar consciente de nuestras emociones, implica tener la capacidad de admitir cuando alguna situación nos sobrepasa, o comienza a ponerse pesada, y no podemos lidiar solos con ella. También significa poder buscar ayuda de un profesional, ya que la tranquilidad y el equilibrio emocional, van de la mano con la salud mental y la física.

Maneras de mejorar o conservar la salud emocional:

1. Ser consciente de nuestras emociones y reacciones: Es importante poder identificar lo que sentimos y bajo qué circunstancias o motivos nos sentimos de determinada forma, y por qué sucede esto, por ejemplo: triste, enojados, temerosos, etc.

2. Expresar los sentimientos: Resulta muy benéfico expresarles y explicarles a las personas que nos rodean lo que sentimos, por ejemplo: cuando algo nos molesta o incomoda; recordemos que nadie puede leer nuestra mente y adivinar lo que nos pasa. Ocultar nuestras emociones no es buena idea, ya que en algún momento (tal vez el menos indicado) saldrá a la luz la manera en la que nos sentimos, además, guardar emociones como la tristeza o el enojo, a la larga pueden causar malestar físico.

3. Pensar antes de actuar: En ocasiones cuando estamos molestos, en desacuerdo con algo o inclusive muy felices, dejamos que esa emoción nos domine y no nos damos el tiempo necesario para pensar bien las cosas, y poder tomar una buena decisión o expresarnos de forma correcta sin llegar a ser agresivos o groseros.

4. No sobredimensionar los problemas: Es importante no sobredimensionar o exagerar los problemas, hay que aprender a darles el valor que tienen, y saber dejarlos donde pertenecen, por ejemplo, un problema laboral, hay que dejarlo en el trabajo, y no llevarlo consigo a todas partes, ya que nuestra vida no es solo el trabajo, recordemos que existen otros ámbitos que la conforman, como la familia, los amigos, la pareja, etc. Ámbitos que también requieren ser atendidos y cuidados.

5. Búsqueda de soluciones: Es normal encontrarlos con alguna dificultad o problema en algún momento de nuestras vidas, pero es importante buscar la solución a ello, para aminorar el malestar al resolver el conflicto, es importante adoptar una actitud proactiva, esto quiere decir que debemos tomar la iniciativa, confiar en nosotros mismos y actuar de forma creativa o ingeniosa. En este sentido, la salud emocional está ligada con el optimismo, la autoestima y la capacidad de encontrar soluciones a los problemas.

6. Manejo de estrés: La importancia de identificar las situaciones que llegan a causarnos estrés, es vital, ya que así, podemos comenzar a trabajar en ellas y llegar a disminuir éste estado de cansancio mental; en ocasiones algunos métodos de relajación como ejercicios de respiración profunda o la meditación pueden ser de ayuda para reducirlo y así poder equilibrar nuestro cuerpo, calmar nuestra mente y manejar nuestras emociones.

7. Búsqueda de equilibrio: En el día a día es de suma importancia para la salud, hacerse del tiempo necesario, para realizar y disfrutar de las cosas que le gustan, no solamente enfocarse en el trabajo, responsabilidades u obligaciones.

8. Cuidar de la salud física: Es vital no descuidar la salud física, ya que así, disminuimos las posibilidades de ver afectada nuestra salud emocional. Se debe hacer ejercicio regularmente, comer saludable, dormir lo suficiente y procurar no ingerir bebidas alcohólicas y/o algún tipo de sustancia psicoactiva.

9. Convivir con otras personas: Es conveniente relacionarnos con otras personas y generar vínculos positivos, ya que cuando uno está atravesando por alguna situación complicada, sentirse acompañado ayudará a que la situación, sea menos pesada. Y actividades como reunirse con otras personas, compartir tiempo y/o actividades fortifican nuestra salud emocional.

10. Mantenerse positivo: Darles mayor peso o importancia a las cosas positivas de nuestras vidas, es más benéfico para nuestra salud que enfocarnos en las cosas negativas. Aceptar y recordar que todos cometemos errores y que nos podemos equivocar, nos ayudara a estar tranquilos con nosotros mismos.

Es importante tener en cuenta que, aunque se tenga buena salud emocional, es posible llegar a tener problemas emocionales e incluso, enfermedades mentales. Si se diera el caso, recuerde que no ayuda en nada culparse por lo que le pasa o por cómo se siente, lo ideal sería, buscar ayuda profesional para poder sobrellevar la situación de mejor manera. De preferencia buscar un psicoterapeuta, un psiquiatra, un psicólogo o un experto en salud mental y emocional, que este oficial y legalmente avalado y capacitado.









Autor: Psic. Maricruz Calderón

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